El trabajo compara dos espacios geográficos y sus gentes, las islas Canarias y el Caribe colombiano, estudiando la retórica empleada en los relatos de viajeros extranjeros que visitaron estas regiones durante los siglos XVIII y XIX. Diplomáticos, escritores, fotógrafos, publicaban sus periplos en un afán por obtener el reconocimiento de los círculos exclusivos de las sociedades científicas de entonces.
Así las cosas, el primer escenario, Canarias, fue construido de manera discursiva como un espacio adecuado para el bienestar y sus habitantes fueron descritos como buenos y nobles salvajes. Por el contrario, el Caribe colombiano se entendió como un lugar poco propicio para el desarrollo de la vida humana, inhóspito, y sobre sus habitantes se armó todo un aparato retórico ligado con la degeneración por el cruce étnico. Un universo que se construyó sobre estos dos espacios, paralelo y contrario, acorde con el discurso que se narraba en estos relatos de viaje.